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300 Aniversario de la Isglesia

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Previamente derribada la pequeña y vieja mezquita que los musulmanes de Bechí hubieron levantado muchos años antes y practicado en ella el culto mahometano, se disponen los cristianos a construir en el mismo solar aumentando su espacio tomando terrenos colindantes, una iglesia para el culto divino.

Con la asistencia del Justicia de la villa Antonio Franch de Antonio, y de los Jurados Joseph Nebot de Jaime y Joseph Puchalt, en nombre del obispo de Teruel (diócesis a la que pertenecía la parroquia) Ilmo. Sr. D. Jerónimo Zolivera, el párroco Joseph Dirala, el día de la fiesta de San Roque, 16 de agosto de 1694, procede a la bendición y colocación de la primera piedra del templo parroquial “…con la inscripción y título de la Virgen María Santísima de los Ángeles y honorificencia de San Roque.”

Los diez años que duran las obras, las celebraciones litúrgicas, que venían celebrándose en la ya desaparecida mezquita, tienen lugar en la vieja y deteriorada Casa Abadía, contigua al templo en construcción.

En nombre de otro obispo diocesano de Teruel, Ilmo. Sr. D. Manuel Lamberto López, el mismo cura Dirala bendice el nuevo templo el día 13 de agosto de 1704. Y acoge, acto seguido, el Santísimo Sacramento que allí se traslada desde la Abadía.

Al día siguiente, 14 de agosto, víspera de la Asunción de la Virgen, como acto preparatorio al acontecimiento magno de la primera Misa, se celebra pública manifestación de gratitud con procesión general por las calles y plazas de la villa.

Está el templo terminado, dispuesto para el culto, pero vacío: sin retablos, sin imágenes, sin ornamentación. Salvo lo poco que ha podido aprovecharse habido en la derribada mezquita.

Señalados escultores valencianos han confeccionado para este templo imágenes y retablos de buena factura: Manuel Ochando, que a la vez adaptó viejos retablos de la iglesia antigua en la composición del altar de la ermita de San Antonio. Y el muy celebrado Joaquín Llop, galardonado repetidas veces por la Real Academia. También cabe mencionar a los doradores Manuel Rubio, con su yerno y nieto Vicente Orenga y Vicente Orenga Rubio.

Las aportaciones económicas van a cargo de los fieles y se han sucedido varias etapas. Pero también hay colaboradores particulares, el obispo turolense don Francisco Pérez de Prado y Cuesta cede los derechos que le corresponden por la realización de varias visitas pastorales, para la compra de un crucifijo, ornamentos y enseres, y para fabricar el retablo del altar Mayor, que cuesta 300 libras, cuyas columnas se asientan en marzo de 1741. El citado obispo Lamberto López ha hecho a sus expensas el retablo del Smº Nombre de Jesús. El marqués de Ariza hace dorar a su costa el sagrario. El teniente coronel de Artillería, don Miguel Puchalt, en 1785 corre con los gastos del altar Dulcísimo Nombre de Jesús, el retablo del Santo Cristo y el cancel de la puerta principal de la iglesia. El cura Juan Francisco Angosto doró a sus expensas la imagen de San Francisco, en 1806 el retablo de las Almas y regaló parte del oro empleado en dorar el retablo de San Antonio de Padua. El escribano Joseph Monsonís regaló la imagen de la Virgen del Pilar. La imagen de Jesús Nazareno cuesta 30 libras, pagadas por la Hermandad. El dorador Orenga, al cobro de los trabajos realizados en el altar Mayor y presbiterio, regala la mano de obra en dorar las imágenes de la Purísima y de San José.

Un breve del papa Pío VI, fechado en 17 de julio de 1787, declara el altar Mayor “Altar Privilegiado”; en ese documento es renovada esa concesión, que ya venía disfrutando. En 1808 dice una bula de Su Santidad: “…habiendo sido el Altar Mayor de esa Iglesia de Bechí Altar Privilegiado en los Septenios de los años precedentes, deberá serlo en el actual Septenio…”. Este privilegio concedía indulgencia plenaria para las misas que en el altar Privilegiado se celebrán.

Dentro del nuevo templo, continuando la vieja práctica de enterrar en las iglesias, se dio sepultura a innumerables personas difuntas. Algunas procedían de pueblos vecinos, lo que hacían constar en disposición testamentaria.

Las dos campanas de las que tenemos noticia se fundieron en Nules: la bautizada con el nombre de San Antonio Abad se bendice el 16 de abril de 1805, subiéndola a la torre ese mismo mes. Al siguiente 16 de mayo se bendice la campana llamada Jesucristo de la Santísima Piedad.

En el año 1955 es restaurado el templo, el que hubieron despojado de imágenes y retablos durante el verano de 1936, convirtiéndola en bolsa de trabajo.

Una rehabilitación tornando el lustre a los elementos ajados por el tiempo, se realizó entre finales del año 2002 y principios del 2003.

Bechí, diciembre de 2003

Agustín Franch Franch

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