Con la romanización, la población abandonó los asentamientos elevados y se trasladó al plan, donde se ubican vestigios al Torreón y la importante obra hidráulica de la Balsa Seca, de la que únicamente se conservan algunos restos.
La época medieval
En la época musulmana se produjo la consolidación de la actual ubicación del núcleo habitado de Betxí, formado por pequeñas alquerías alrededor de la primitiva fortaleza. Las noticias históricas al alcance nos trasladan al año 1233, cuando, con la rendición de Burriana, se inició la conquista de los territorios de La Llanura por el rey Jaime I. En este momento se debió producir la capitulación de Betxí, junto a los castillos de Onda, Nules, Uxó, Castro y Almenara.
La nueva dominación, con la llegada de poblamiento cristiano, no fue obstáculo, sin embargo, para la pujanza de la economía de los pobladores musulmanes, que mantuvieron sus propiedades.
En este período se inició la etapa del señorío que, después de pasar por varias familias, condujo a la constitución, el 1396, de la baronía de Betxí bajo el patrimonio de los Ruiz de Liori, hasta el año 1510. Sanç Rois de Liori fue el primer barón. El 1492 se casó Elisabet Rois de Llorí con Alfonso de Cardona, desde entonces la Barona de Betxí quedó unida a los senior de Guadalest.
Durante el siglo XVI, el señorío de Betxí, representado por Sanç Cardona y Ruiz de Llorí, se caracterizó por un gran desarrollo demográfico y un aumento de los cultivos del algarrobo, la vid, el olivo, la morera, el cáñamo y los productos de huerta. Pese a ello, el período también vivió las convulsiones derivadas de las revueltas de los agermanados contra el poder de los nobles (1519-1521) y las insurrecciones moriscas de la Sierra de Espadó (1525) consecuencia de la imposición de tributos.
La expulsión de los moriscos, por orden de 9 de abril de 1609 del rey Felipe III, provocó efectos catastróficos tanto a Betxí como el resto del País Valenciano, causando un fuerte despoblamiento y una crisis agraria por el abandono del cultivo de las tierras. En este año la población de Betxí era de 160 casas de moriscos y 37 de cristianos viejos. La expulsión tuvo como consecuencia la despoblación casi total del municipio. Esta situación se prolongaría por lo menos hasta el 1611, cuando el señor Antonio Cardona, en nombre de su hermano Felipe Cardona y Borgia Ruiz de Liori y Jurel, signó las capitulaciones de la Carta Puebla. En este documento el señor de Betxí estableció las condiciones de los nuevos asentamientos.
El tránsito del siglo XVII se produjo entre crisis demográficas debidas a las epidemias, la depresión económica y la refeudalización. A finales de este período los señores de Betxí pasaron a ser los marqueses de Ariza.
La época contemporánea
Durante el siglo XVIII, Betxí experimentó una etapa de expansión demográfica que, en la vertiente económica, se tradujo en la introducción de la agricultura comercial basada en el aprovechamiento del cultivo del algarrobo y la vid. Por lo que respecta a la propiedad de la tierra, esta se concentraba, de forma mayoritaria, en manos de uno reducido grupo de familias locales. Políticamente, este período se estrenó con la lucha por el trono de España durante la Guerra de Sucesión, lo cual, en el País Valenciano, tuvo como resultado final la imposición del Decreto de Nueva Planta por parte del rey Felipe V de Borbón. El Reino de Valencia pasó a regirse por leyes castellanas.
Finalizada la guerra, el pueblo de Betxí vivió una nueva época de expansión demográfica (1500 habitantes aprox.) y económica fruto de una relativa ampliación de las tierras de cultivo, principalmente de huerta, con el cáñamo, los cereales y las hortalizas, aunque, por muchos años continuaría el dominio de los cultivos de secano, fundamentalmente del algarrobo, con el aumento los cultivos de vid y olivo. En esta época se produce la introducción de la industria cerámica al Rajolar.
Durante el siglo XIX se desarrollaron también actividades relacionadas con la agricultura como las almazaras, los molinos, los telares y los artesanos alpargateros. Finalmente, también podemos mencionar las actividades de transformación mineros portazos a cabo a San Antonio con la extracción de mármol negro o las de cinabrio al Solaig y Montserrat.
Con el transcurso de los años, sin embargo, y como producto de las transformaciones de la revolución burguesa, los propietarios agrícolas vieron la posibilidad de acceder a las propiedades locales que salían en el mercado: el Palacio, la montaña de San Antonio, las casas de propios del Ayuntamiento, etc. El casco urbano experimentó un gran crecimiento ultrapasando los muros en dirección al norte, en el oeste y al sur. La zona este, delimitada por la acequia y los cultivos de huerta, se mantuvo exenta de la presión urbana hasta los años 70 del siglo XX. El XIX fue también el siglo del conflicto carlista y de la "Gloriosa" revolución de 1868 que dio lugar a la Y República, acontecimientos a los que Betxí no fue ajeno.
El final de siglo vio, como el resto de La Llanura, la introducción del cultivo de la naranja y la sustitución progresiva de los cultivos de huerta. La explotación de las aguas subterráneas y el auge de las sociedades de riego favorecieron el proceso de ampliación de los cultivos de regadío orientados al comercio. En este proceso no fue ajena una relativa.
El siglo XX
La crisis de los partidos dinásticos, el advenimiento de la Segunda República y el alzamiento militar de 1936 protagonizaron los años 30 del siglo XX. Durante el verano de 1938, Betxí, como el resto de La Llanura, fue ocupado por las tropas sublabidas contra el gobierno de la República. La victoria final del renombrado "bando nacional" tuvo como consecuencia la instauración de un régimen autoritario comandado por el General Franco. Este período dictatorial, finalizado formalmente el año 1975, afrontó los primeros años de posguerra con políticas de autarquía económica y con la represión sistemática de los vencidos.
La década de los 60 del siglo XX significó un nuevo período de crecimiento para el pueblo de Betxí, consecuencia de uno fuerte incremento demográfico, con la llegada de hombres y mujeres procedentes de otros lugares del Estado Español, y de la expansión definitiva del cultivo y comercialización de la naranja y de los inicios de la industria cerámica. Betxí pasó de poco de menos de 2.000 habitantes el 1900 a 4.500 el año 1975.
El auge económico y un lenta pero constante avance de la movilización social asistieron a la muerte del dictador y al inicio de la transición a la democracia. El 1979 un alcalde elegido democráticamente volvió a presidir el Ayuntamiento de Betxí.
El Betxí de los inicios del siglo XXI continúa teniendo su principal fuente de ingresos en la agricultura exportadora de los cítricos, con una fuerte dependencia de los mercados internacionales, y en la industria cerámica y de fabricación de cartón y envasados. Estas actividades económicas se complementan con la expansión de talleres auxiliares y servicios de las industrias agrícola y cerámica.
Monumentos
- Palacio-Castillo de Betxí. (Renacentista, restos de época romana). Palacio fortaleza de orígenes romanos y de singular importancia dentro de los edificios del Renacimiento civil valenciano, se encuentra ubicado en el centro de la población. A pesar de los años de abandono y las agresiones urbanísticas que ha sufrido, el conjunto aún conserva una parte del patio y del portazo de estilo manierista y un arte gótico ubicado en la entrada del recinto anteriormente descrito. El edificio ha estado recientemente adquirido por el Ayuntamiento de Betxí para iniciar el proceso de adecuación y restauración del monumento.
- Ermita de San Antonio. (s. XVI). Ubicada en la montaña del mismo nombre, conforma uno de los parajes más característicos de Betxí. Los orígenes del edificio hay que situarlos, por lo menos, al siglo XVI, cuando ya encontramos documentada la figura del ermitaño de san Antonio. Tradicional punto de encuentro de los pueblos de la comarca, el 17 de enero acoge la romería en honor al patrón de la localidad. Durante los años 1920 a 1923 fue la sede de celebración de los Encuentros Valencianistas animados por Vicent Tomàs y Martí.
- Calvario. (s. XVIII, 1755-1771) Este centro religioso, plenamente incorporado al casco urbano, cuenta con una ermita y jardines abiertos al público por los que discurre un recorrido con las diferentes estaciones. La entrada se realiza desde la calle del Calvario, a través de un arco presidido para la figura del Arcángel san Miguel. Se trata de un ejemplo singular de calvario ubicado en terreno llano.
- Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles. (s. XVII, 1694-1704) Conjunto del barroco, construido por indicación de la diócesis de Teruel, tiene los antecedentes en una pequeña iglesia ubicada en la antigua mezquita y que ya estaba dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles. El edificio que ahora podemos ver fue parcialmente destruido durante la Guerra Civil de 1936-1939. El actual retablo mayor, dedicado a Nuestra Señora, fecha de la década de 1950.





